| |
En “Adivinaguas”, la payasa Hula comprueba los
escasos conocimientos que el payaso Piojo posee sobre el
mundo en general y sobre el agua en particular. Dispuesta
a reconducir tan poca edificante situación, lo lleva
de nuevo a la escuela. Allí los espera la Seño,
armada con grandes dosis de sabiduría y de paciencia
que habrá de utilizar para intentar poner un poco
de orden en el caos que, cual amigo inseparable, acompaña
a Hula y Piojo.
Por fortuna para la Seño, llega el momento del
recreo. Nuestros payasos ven la ocasión de jugar
con el público a un sencillo, divertido y “misterioso” juego
de adivinaciones basado en los juegos de palabras que improvisan
a partir de objetos prestados por los espectadores.
Acabado el recreo vuelve la Seño con fuerzas renovadas
y con una ilusionante propuesta: someterlos a un examen.
Casualmente, sobre el agua. Casualmente, quiere que conteste
Piojo. Casualmente, Piojo no ha tenido tiempo para estudiar
(sólo para jugar). Intentan esquivar el difícil
momento con algunas ingeniosas ocurrencias que un observador
imparcial llamaría trampas, pero son descubiertos.
Invitados a reparar los daños causados, Hula y Piojo
proponen una solución que satisface a las partes
en litigio y que les permitirá ellos convertirse
en ciudadanos con educación, capaces de evaluar
su propio comportamiento.
Ya veremos. |
|