Manteniendo la esencia del libreto original, el director
David Campos ha trabajado con el argumento de esta obra
para dar un mayor protagonismo al personaje de Don Quijote.
Este hecho acentúa aún más al abismo
que hay entre la conocida historia de amor entre Basilio
y Kitri y el ideal de belleza imposible que persigue
el trágico personaje de Don Quijote.
El director nos sitúa en una Barcelona muy diferente
de la que tradicionalmente encontramos en esta obra.
David Campos traslada el personaje al personaje de Don
Quijote al S. XXI. Este hecho se convierte en la excusa
perfecta para hacer una revisión integral y en
profundidad de esta gran pieza del repertorio clásico.
El trabajo del director sobre cada uno de los personajes
nos ofrece una visión más nítida
y objetiva del argumento original, en el que centra su
atención en los papeles principales de la obra.
Este cambio permite al coreógrafo explotar al
máximo el espacio escénico y en discurso
interpretativo de sus bailarines. Podemos ver la máxima
expresión de todo ello en el segundo acto, en
el que el director incorpora a la Burruezo & Bohemia
Camerata, una formación musical que interpreta
en directo una composición original que ilustra
el famoso sueño de Don Quijote con Dulcinea.
El Don Quijote que propone David Campos tiene el punto
de partida en el ballet clásico-como no podría
ser de otra manera-pero, como es habitual en él,
la búsqueda por una estética y una puesta
en escena actuales son el sello de su compañía
de ballet. |