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Dostoïevski
afirmaba a propósito de la escena final de su novela,
"El Idiota", que era de una fuerza única en
la historia de la literatura. Incluso confesó que de
alguna manera era en función de esta última escena
que toda la novela había sido escrita.
Este es el punto de partida
del cual parte el dramaturgo y novelista francés Zéno Bianu (traductor y
dramaturgo de Lluís Pasqual en Francia), para escribir
su versión de una de las grandes historias de nuestra
cultura.
La obra, por tanto, nos presenta el último encuentro
entre los dos hermanos de sombra: Rogojine y el príncipe
Myshkine, el idiota. Ambos se reúnen, conversan y
se enfrentan, a lo largo de esa noche, la última noche.
Durante ese encuentro se repite varias veces la pregunta: “¿Nastassia
Filippovna está aquí?”.
El príncipe ignora que ella yace muerta en una habitación
de la casa.
Bianu hace una dramaturgia de toda la novela,
condensándola
en la relación triangular entre los tres personajes,
aunque Nastassia esté siempre físicamente ausente.
Con
una gran intensidad poética y dramática,
Bianu nos hace revivir todo el proceso de relación
de ambos amigos, sus encuentros con la mujer, sus pasiones
y desencuentros, en una relación de fraternidad que
demuestra que los opuestos son contrarios pero no contradictorios.
Con
una lógica no lineal, a través de elipsis,
y pasando por varias atmósferas y registros, desde
el gótico tenebroso al humorismo y la ironía,
Bianu resume la vasta novela, siguiendo las pautas de Dostoïevski:
un ritual de amor y muerte, de tormento y fiebre.
Con la figura
de ese hombre ingenuo y confiado que es Myshkine, parece
plantearse la sempiterna cuestión de si se
puede ser un hombre bueno en este mundo sin ser calificado
de idiota y, al mismo tiempo, si la excesiva bondad no está exenta
de causar desgracias y catástrofes a los demás.
Concibo
el espectáculo como un trabajo de actores
y texto. Presentar en escena a dos personajes arquetipo que
remiten a algo más de lo que son, es un gran reto
para mí y los actores. Buscamos un espectáculo
intenso y poético, que emocione y que haga vibrar
el alma del público.
Antoni Simón |
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