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He
aquí de nuevo un mito transformado en juego escénico.
Casi todo lo contado o por contar tiene cabida o está agazapado
en los innumerables mitos, que nos han sido legados.
A través de ellos, a modo de fábula, hemos
ido asentando las bases de nuestra cultura, de nuestra manera
de ser, de nuestra visión del mundo y cómo
no, del modo en que incidimos en éste.
El acercamiento que os proponemos al mito de DÉDALO
e ICARO, prosigue la tarea que con nuestros montajes siempre
hemos perseguido. Hacer aprender a la vez que entretener.
Con DÉDALO e ICARO aprenderemos que la sabiduría
de nuestros mayores no debe ser despreciada. El conocimiento
y la experiencia son la base de nuestro porvenir, la base
de nuestra cultura.
ICARO cayó al mar cuando salió volando del
laberinto, cayó al mar pues se acerco demasiado al
sol, cayó al mar (y eso es lo importante) porque no
escuchó los consejos de Dédalo, su padre… |
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