Un día, el agua y el aire empezaron a jugar y llegaron a marearse tanto que el mar se quedó con algo que era del viento.
Todo sucedió en el mar, las olas lo mecían y crecía y crecía hasta que llegó a rodar. JUGAR,VIVIR; a fin de cuentas aprender y crecer.
Por eso, alguien tan absurdo como un pingüino, tan dispuesto a meter la pata, ha podido evolucionar y adaptarse a un medio tan hostil como el antártico.
Cuando echamos un vistazo superficial a su vida puede parecer “ridículo” pero es sólo en la superficie, en las profundidades marinas es otra cosa, otro cantar.
Ping nace, solo, sin referencias, no sabe quien es.
Sueña en volar con otros pájaros, ese anhelo y los contrastes del mundo que le rodea le llevan a definir lo que desea, a descubrir su esencia.
Descubriéndose y observando ese mundo se siente muy feliz y la supervivencia se convierte en un juego muy divertido. |