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- ¿Tete, el yayo también fue niño?
- ¡Claro! Todos los yayos fueron niños antes,
pero crecieron demasiado deprisa.
Vorín y su tete Xavi buscan el balón que
la yaya Palmira ha escondido, para que Vorín se
quede en casa estudiando y no salga a la calle a jugar
a fútbol con los amigos del vecindario. Busca que
buscarás, suben a la habitación y registrando
en cajas y baúles, encuentran objetos personales
del yayo Salvador de quien Vorín sabe muy poco,
porque él nació meses después de que
el yayo muriera. Por eso Vorín se olvida momentáneamente
del motivo que le ha llevado a la habitación y pide
a Xavi que le cuente las cosas que sabe de su yayo…
Este
es el punto de partida de Yayos,
un espectáculo en el cual, a través de los
juegos de los protagonistas y de lenguajes diversos (entre
ellos, el del absurdo), se va tejiendo la historia de los
antepasados más próximos de Vorín
y Xavi, la historia de un amor interrumpido por la guerra,
en que el azar y la voluntad se entremezclan para hacer
posible el nacimiento de una familia, el vinculo que liga
los niños a un pasado y a una memoria que son un
regalo de vida porque, sin la historia de su familia, los
dos hermanos no existirían. |
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